Miniatura del episodio: Txell junto al título «Dejé de pedir perdón por lo que soy (y ahora soy abogada)».

Txell Playà Faus: Dejé de pedir perdón por lo que soy (y ahora soy abogada)

Abogada laboralista, aventurera y exploradora, con albinismo y baja visión.

#001Episodio

, 56 min. Sigue a Txell: @txellp.faus (Instagram, se abre en una pestaña nueva)

Txell es abogada laboralista, tiene albinismo y baja visión. Habla de juicios con lupa electrónica, del cupo de diversidad, de dejar de justificar su nistagmo y de un viaje sola al Ártico noruego con el zoom del móvil como única guía.

21 preguntas de este episodio

02:40

¿Qué herramientas usa una abogada con baja visión en los juicios?

Txell, abogada laboralista, cuenta que la documentación en texto y digital es lo que más le iguala el terreno: con OCR y PDF que reconocen el texto puede ampliarlo o incluso escucharlo cuando está cansada. Añade que la reforma en curso ya permite consultar documentación online antes del juicio. Si hace falta, imprime en DIN A3 o en letra grande, y en sala usa una lupa electrónica que le facilitó la ONCE. Dice que en el juzgado ya casi la conocen.

«ya no es que cueste más o que cueste menos, es que tenga las herramientas necesarias»

05:17

¿Le ponen problemas en el juzgado a una abogada con baja visión?

Txell asegura que nunca, ni en los juzgados ni otros abogados, le han dicho nada por lo que lleva, por acercarse mucho a un papel o por querer analizar la documentación al detalle. Reconoce que tampoco sabe qué cara pone alguien que está a cierta distancia, porque por su discapacidad visual no lo ve, así que puede que alguien se sorprendiera alguna vez. Y recuerda un juicio en el que fue el abogado contrario quien sacó una lupa.

«a mí me ha pasado de ir a un juicio y que el abogado contrario se saque una lupa estilo Sherlock Holmes»

06:20

¿Cómo usa el ordenador de un compañero una persona con baja visión?

Txell explica que en la oficina, como mucho, algún compañero con confianza le pregunta por el zoom o por cómo funciona. Cuando tiene que trabajar en un ordenador que no es el suyo, usa el atajo de teclado que activa la ampliación de Windows y puede consultar lo que haga falta. Admite que eso pide cierta adaptación por parte de todo el mundo, pero en su opinión incluso es algo positivo.

«se activa el zoom automáticamente en Windows y es que ya puedo perfectamente consultar lo que sea en otro ordenador»

07:31

¿Contratan a personas con albinismo solo para cubrir el cupo de discapacidad?

Rubén cuenta que él ponía en el currículum la posibilidad de beneficio fiscal por su discapacidad reconocida, y a Txell le parece una buena estrategia. Según ella, el cupo o las bonificaciones interesan sobre todo a recursos humanos; al equipo con el que trabajas le dan igual. Cree que las empresas no tienen dinero para derrochar y que no se quedarán con alguien que no sepa hacer el trabajo. Ella nunca se ha sentido rellenando un cupo de diversidad.

«Yo nunca he sentido que yo estuviera rellenando un cupo de diversidad, sinceramente, porque sé lo que yo aporto a la mesa»

10:24

¿Tener una discapacidad puede ser una ventaja en el trabajo?

Txell cree que la discapacidad, y también el deporte que ha practicado, le han enseñado mucho y le han hecho afrontar muchos obstáculos. Pone como ejemplo el estrés: cuando no tienes ningún reparo en decir «esto va a ser así», llevas adelantado mucho aprendizaje sobre los nervios. Y habla de adaptabilidad: quien ha tenido que averiguar cómo hacer las cosas sin las mismas herramientas de serie aporta mucho, según ella.

«Porque realmente no tengo las mismas herramientas por defecto ya incluidas en el hardware del cuerpo»

13:21

¿Hay que avisar a la gente de que tienes nistagmo?

Txell cuenta que muchas personas con albinismo hacen en la adolescencia, incluso en la infancia, un speedrun de algo que otros aprenden con la experiencia: no pedir perdón por quienes son. Ella, hasta bien entrada la adolescencia, sentía la necesidad de avisar a cualquiera que le presentaban de que, si le veía mover los ojos, era por el nistagmo. Hoy no entiende de dónde venía esa necesidad y ya no lo hace, ni con clientes ni en lo personal.

«muchos de nosotros hemos hecho un speedrun en la adolescencia, incluso infancia, ¿no? Que es el no pedir perdón por quienes somos»

14:42

¿Se nota que una persona con albinismo tiene baja visión?

Txell reconoce que a ella se le nota mucho, comparada con otras personas, porque usa gafas con lupa y la lupa obliga a acercarse al móvil. Dice que ha tenido que insensibilizarse ella misma a eso. Con una carrera, un máster, experiencia y confianza en lo que sabe hacer, ya no se le ocurre justificarse. Si toma notas en el móvil o el ordenador durante una reunión, sí lo aclara, como haría cualquiera, para que la otra persona sepa que la escucha.

«yo utilizo unas gafas, unas gafas con una lupa. Entonces, ahí no hay opción de no acercarse a un móvil»

17:52

¿Notan prejuicios los clientes de una abogada con baja visión?

Txell explica que quizá no se ha dado cuenta de algunas reacciones inmediatas por el factor visual. Sabe qué hacer para que parezca que mira a la persona y no va a preguntar qué expresión pone: para eso está la voz. Puede perderse algún detalle del lenguaje corporal y, a cambio, notar algo en la voz. Como chica joven en la abogacía, ha notado más ciertos tonos por teléfono que en persona, donde la ven a ella y su confianza.

«soy una chica joven en el mundo de la abogacía, o sea, he encontrado más tonos así por teléfono que en persona, incluso»

19:05

¿Tener albinismo ayuda a entender la discapacidad en el derecho laboral?

Txell cuenta que acabó en el derecho laboral un poco por casualidad y que también hace cosas de recursos humanos. Es una rama que trata mucho la discapacidad, la igualdad, la diversidad y la equidad, y crecer con una discapacidad le da una perspectiva que otros tienen que aprender. Aun así, aclara que ella también ha tenido que aprender, porque la experiencia propia no se traduce tan rápido a lo jurídico. Cree que a muchas personas con albinismo les pasa en todo tipo de campos.

«la experiencia personal, que quieras que no, te da sí o sí cierta empatía, o cierta capacidad para entender cosas»

21:18

¿Cuándo tiene sentido explicar que tienes albinismo o nistagmo?

Rubén apunta que, si nadie pregunta, justificarse puede validar el prejuicio del otro. Txell no sabe qué la llevaba con 18 años a explicarlo todo; ahora lo cuenta solo cuando hay un motivo. Un día llevó un cojín a los juzgados tras una operación y lo explicó a quien tocaba, por seguridad. Con el nistagmo, igual: si se diera un golpe en la cabeza y la revisara un profesional, le avisaría de que el movimiento de sus ojos no se debe al golpe.

«si me da un golpe en la cabeza, y me viene un profesional entrenado, y me empieza a revisar, pues, le voy a decir»

23:06

¿Qué comentarios reciben los niños con albinismo por su pelo y su piel?

Txell cuenta que de pequeña le preguntaban si llevaba peluca o lentillas, tanto niños como adultos, porque algunos adultos se atreven a decirle más cosas a un niño. Recuerda a un chico, adulto a sus ojos entonces, que le tiró del pelo para comprobar si era una peluca. También le encanta la anécdota de una compañera que, con 3 o 4 años, le dijo a su madre que había «una abuela en clase», con pura curiosidad infantil y sin prejuicio.

«con la adultez, me ha venido el beneficio de gente teniendo al menos la decencia de tener vergüenza»

24:32

¿Por qué a las personas con albinismo les hablan en inglés?

Txell cuenta que a veces la confunden con otras chicas albinas con mucha visibilidad en el país y que le preguntan si es noruega, algo que le hace gracia porque dice que ella se pone un poco morena. Con su madre, en la zona turística de Plaza Cataluña, en Barcelona, apostaban a ver si quien repartía descuentos les hablaba en español. Siempre les hablaban en inglés, y se reían ellas y la persona. Rubén añade que a él le explicaron un control de aeropuerto en inglés y en alemán.

«mi madre me hacía, va, va, va, a ver si esta vez nos hablan en español, y no, siempre en inglés»

26:59

¿Cambia el color del pelo en las personas con albinismo?

Txell cuenta que pigmenta un poco y que va variando: antes tenía las cejas más oscuras. En un campamento le dijeron, con buena intención, que ese año tenía el pelo más bonito porque era más amarillo, y le sentó regular. De pequeña le decían que tenía el pelo «color moco» por el cloro de la piscina, y en casa se lo lavaban con zumo de limón para quitarlo; una vez su madre olvidó colarlo y pasaron un buen rato quitando la pulpa.

«ese año tenía el pelo más bonito, porque era más amarillo y menos blanco, el amarillo viene de la oxidación»

29:20

¿Las personas con albinismo ligan más por parecer exóticas?

Rubén cuenta que de adolescente, en Ibiza, a una chica inglesa le parecía «exótico» y que le sacaba partido al salir de noche. Txell responde que destaca tanto de por sí que ya no sabe si lo que llama la atención es su apariencia u otra cosa. Advierte que lo exótico tiene dos caras, porque mucha gente tira hacia la belleza tradicional. Admite que probablemente en alguna ocasión le haya pasado, pero dice que no lo ha aprovechado activamente.

«a veces, creo que destaco, tanto de por sí, que yo ya no sé, si es la apariencia»

31:03

¿Puede ponerse morena una persona con albinismo?

Txell cuenta que nunca ha intentado broncearse y que lo poco que ha cogido fue sin buscarlo: cuando hacía deporte, con media hora de sol a las siete de la tarde, un año notó algo de color, pero era un «moreno camionero», una línea muy concreta que no se puede igualar. Por eso su solución en la playa es taparse o no ir, o ir a ciertas horas con sombrilla, pareo, pamela y camiseta de protección, que además le gusta cómo queda.

«no hay manera de arreglarlo, te quedas con esa raya ahí, pues yo que sé, hasta el año que viene»

32:45

¿Les da vergüenza a las personas con albinismo que la gente las mire?

Txell dice que ella va «a saco», sin vergüenza, y lo atribuye en parte a la suerte: como no ve a la gente mirándola, tiene poca vergüenza, y si viera miradas raras quizá se cortaría. Rubén comenta que entre las personas con albinismo que va conociendo la vergüenza se da muy poco. Txell lo resume en dos opciones: o has visto toda la vida cómo te miraban, o has visto solo una parte y el resto no lo ves, así que te da igual.

«si no veo a la gente mirándome, de verdad estoy teniendo poca vergüenza»

34:12

¿Qué protege mejor del sol a una persona con albinismo, la sombra o la crema?

Txell admite que lleva muy mal lo de la crema y prefiere la sombra y taparse, como en el desierto. El problema, dice, es creer que estás tapado cuando no lo estás. Haciendo snorkel, con crema en las zonas expuestas y camiseta de protección, la camiseta se le remangó, la parte baja de la espalda quedó por encima del agua y se quemó justo ahí y en las nalgas: el «quemado del snorkel», que duele al sentarse.

«Sombra, sombra, yo me tapo, o sea, yo, como si fuera el desierto, que la mejor protección es taparse»

36:16

¿Cómo se lleva una quemadura solar cuando tienes albinismo?

Txell y Rubén coinciden en que lo peor es olvidarse de una zona al ponerse protección, porque luego se pela y te pasas dos semanas rascándote. Txell recuerda que las veces que más se ha quemado fue en su pueblo, en casas con paredes de gotelé, y confiesa que se rascaba la espalda contra la pared. Rubén dice después que nunca había oído esa anécdota y la pone como ejemplo de lo que le gustaría escuchar a otros invitados.

«eso de rascarte la espalda con el gotelé de la pared»

38:30

¿Son más atrevidos los niños con albinismo?

Rubén le pregunta por el paternalismo y por algo atrevido que haya hecho. Txell cuenta que de pequeña salía corriendo sin ver y su madre tenía que perseguirla; a veces la única forma era que su madre se quedara quieta para que ella volviera. Acabaron poniéndole una correa, pero le gustó tanto que empezó a girar sobre sí misma y se la quitaron. Se pregunta si ver menos hace que no veas los peligros, y conoce a muchas personas con albinismo muy echadas para adelante.

«yo de pequeña, sin ver, salía corriendo, y mi madre persiguiéndome, o sea, que me pusieron una correa cuando era pequeña»

40:02

¿Puede viajar sola una persona con albinismo y baja visión?

Txell viajó sola a Noruega con 18 años, al terminar el bachillerato y volver de una competición internacional. Quería ver una reserva de lobos cerca de Tromsø, muy por encima del círculo polar ártico, a dos aviones, sin roaming y con internet solo por wifi. Recuerda esperar el único bus en mitad de una autopista, con el zoom del móvil para ver el número y su madre al teléfono. Paró uno que no era el suyo: prefería parar un bus de más que perder el bueno.

«ahí, con el móvil, enfocando, para ver cuándo llegaba el bus, ahí con el zoom, mi madre al teléfono, para distraerme»

43:29

¿Cómo prepara un viaje una persona con baja visión?

Txell cuenta que las ayudas tipo telescopio nunca le han encajado y que usa el móvil para hacer zoom a lo lejos. Si se quedaba sin batería, sin móvil o sin sus gafas lupa, no podría leer señales ni nombres de calles, así que tenía un plan A, B, C y hasta la Z: investigó mucho y llevaba apuntadas las coordenadas de todos los sitios que quería visitar. Para ella, la valentía nace de conocer tus limitaciones y poner remedio antes.

«la valentía nace de la seguridad, de saber tus limitaciones, y decir, vale, me puede pasar esto, esto, esto, le pongo remedio»

Portada de White Noise | La cara B del albinismo: una cinta de casete blanca sobre fondo morado, con pegatinas verdes que dicen The y Podcast.

White Noise La cara B del albinismo

Aquí no hablo yo: hablan ellos. Historias reales, anécdotas surrealistas, muchas risas y alguna que otra que escuece, contadas sin filtro por personas con albinismo. Y de vez en cuando, Hablando en plata: los expertos, en cristiano. La cara B del albinismo (B de blanco, sí, había que hacer el chiste).

Un podcast de Rubén Romero, @RubenElAlbino.